El día que empezamos a preocuparnos por el futuro es el día que perdemos nuestra inocencia.

¿Y qué le importa al mundo cómo esta mi alma?
Más triste que el silencio y más sola que la luna.
¿Y qué importa ser poeta o ser basura?

10.25.2011

Un Jake y Susan que ha acabado por gustarme

Bueno, Pedro y yo hemos chantajeado a Marta para que escriba más a cambio de escenas que ella pida, y aquí estoy con una, puesto que me ha dado permiso para colgarlo donde quiera.

Susan y Jake I

Abrió los ojos en la penumbra del coche que la devolvía a su casa después de haber estado aquellos años en un colegio para señoritas del que había acabado asqueada, encontrándose el caro carro que su padre le había enviado para recogerla a oscuras y sola, cansada y triste. El traqueteo de las ruedas contra la tierra seca y rocosa no le había dejado dormir, y menos aún el saber que nada más bajar un pie del coche, sería la prometida de Jake Winston. Aún no entendía cómo su padre había decidido aquello… ni sabía si quería saberlo, pero algo dentro de ella le aseguraba que su padre no lo había hecho por propia voluntad.

Cuando traspasaron las puertas de Old Glory supo que ya no había marcha atrás, así que esperó a que el cochero parara y le abriera la puerta, deseando tener la fuerza de voluntad de salir corriendo de allí y perderse en el desierto para no tener que afrontar del destino que su padre le había impuesto de aquella manera tan rastrera y sin habérselo preguntado. Prefería morir ante el abrasador calor del desierto, vivir sin agua hasta caer inerte al suelo, antes que casarse con alguien a quien apenas conocía y del que siempre había tenido miedo. O al menos, cuando era solo una niña.

Pero ya no era una niña, ahora lejos de serlo, se había convertido en una señorita de bien, casadera y dispuesta por su padre a un compromiso que no deseaba.

Cuando el cochero abrió la portezuela del carro y la luz del sol abrasador se coló dentro, dañó sus ojos, que se cerraron por inercia, y tardaron en acostumbrarse. Ayudada segundos más tarde por el cochero para bajar los peldaños de las escaleras y tocas por fin tierra, aquella tierra que hacía años que no tocaba, sintió que no había vuelto a casa, sino a un matadero.

Respiró profundamente y observó el pueblo, igual que siempre, la misma gente, el mismo calor y los mismos locales.

El cochero bajó sus maletas y las dejó a su lado para que un mozo las recogiera, pero allí no había nadie. Estaba completamente sola, sudando por el absurdo vestido que su padre le había enviado para el viaje y que no era otra cosa que una forma de llamar la atención, como si le hubieran pintado en la frente “Señorita Casadera”. Así que abrió el paraguas y esperó allí, poniéndose nerviosa, sus manos enguantadas sudando, y viendo como el cochero se marchaba sin decirle ni una palabra, como cuando la había recogido.

Bufó, maldiciendo a su padre por primera vez en su vida por haberla dejado abandonada en mitad del pueblo, donde la gente no tardaría en murmurar. Sintiendo como se le hacía un nudo en la garganta y notando las ganas de llorar, intentó serenarse, mirando a su alrededor, buscando a alguien de la hacienda de su padre.

-¡Susan, Susan Walters!

La voz le resultó familiar, pero no llegó a comprender aún quien era, simplemente se giró, con el cabello oscuro hondeando por el viento y sus ojos azules entrecerrados para ver a la figura que se acercaba hacia ella corriendo.

Cuando el chico un poco más mayor que ella llegó a su lugar, reconoció al hijo de Ted Brightman. Nathan la sonreía con tal cortesía que ella se sonrojó, la recogió las maletas y con un leve moviento de cabeza, le pidió que le siguiera.

-Perdone el retraso, señorita Walters, pero el cochero no la ha dejado donde acordó su padre y cuando le he visto pasar me lo ha dicho.-Habló cortésmente el muchacho, cargando con las maletas y bolsas de Susan.

-No tiene importancia…-Mintió Susan, deseosa de llegar a casa y quitarse aquel estúpido vestido.

En poco minutos llegaron a su mansión y sonrió al recordar los buenos momentos que había pasado con su familia antes de que la enfermedad se llevara a su madre y su padre decidiera llevarla a un colegio lejos de Old Glory y la corrupción del pueblo.

Cuando entró en la casa, los olores del pasado la embriagaron, y al recorrer el hall y tocar cada mueble, casi estuvo a punto de llorar por la añoranza que había sentido lejos de allí. Correteando de un lado a otro, bajo la mirada atenta de Nathan, sonrió y fue feliz después de mucho tiempo.

-Nathan, que suban eso a mi habitación, por favor.-Dijo, alegremente, mientras se acercaba a las puertas que llevaban al salón para poder verlo después de tanto tiempo. Pero antes de llegar a abrirlas, éstas solas se abrieron, dando paso a su padre, Edgar Walters y a su joven socio, Morgan Cleremont.

-Susan, hija mía.-Su padre se acercó a ella y la abrazó con cariño, besando luego sus mejillas.-Estás preciosa, ¿verdad Morgan?

Morgan sonrió, se acercó a ella y le besó la mano con un caballero.

-Está hecha toda una mujercita, Jake ha tenido mucha suerte al prometerse con tal elegante dama.-Dijo, con reverencia.

Susan sonrió forzadamente, sin saber bien cómo reaccionar, notando una presión en el pecho que la molestaba. Así que no dijo nada, simplemente se quedó en silencio mientras su padre y Morgan hablaban sobre la cena de compromiso que se celebraba aquella noche en la casa familiar. Deseaba que la tierra la tragase para no tener que vivirla, pero no podía oponerse a los deseos de su padre… o al menos eso pensaba.

Jake se colocó bien la corbata, observando con su ojo bueno y a través del espejo a la meretriz que descansaba en la cama espatarrada después de su encuentro sexual. La había disfrutado por última vez, ya que su prometida, si no iba demasiado equivocado, acababa de llegar y no tendría que buscar el calor de otras mujeres. O al menos, eso esperaba. Sabía que aún era una jovencita recién llegada el colegio, y necesitaría tiempo para asimilar todas las cosas nuevas, incluso el practicar el sexo con su futuro marido.

Cogió su americana y sin despedirse de la prostituta, salió de la habitación del hotel habiendo dejado el salario de la mujer en la mesilla. Antes de ver a su prometida tendría que tomar un baño para quitarse el olor de otra mujer, así que sin más tardar, se dirigió a su casa para acicalarse para su futura esposa.

No tardó demasiado en lavarse y volver a vestirse con ropa limpia, elegante para sorprender a Susan, de la cual no había vuelto a saber nada desde que se había marchado por órdenes de su padre a estudiar fuera.

Aún no comprendía porque había tomado la decisión de pedirle la mano a su padre, aunque su cuñado Morgan tenía mucho que ver, ya que no cesaba de decir lo bonita y bien educada que vendría la joven cuando volviera. Y para que mentirse, Jake tenía ganas de sentar la cabeza… y qué mejor que hacerlo con la hija de Edgar Walters.

Recogió unas flores del jardín para quedar bien delante de su futuro suegro y se dirigió a la Mansión Walters, donde se estaba preparando la que iba a ser su cena de compromiso.

Susan se cepillaba el cabello oscuro frente a su tocador, suspirando con tristeza dejó el cepillo de plata y se dispuso a vestirse. La criada le enseñó el vestido que habría de ponerse y ella solo pudo asentir y quitarse la camisola que se había puesto después de lavarse.

-Debe estar contenta, señorita Susan, por la cena de esta noche.-Se aventuró la criada, colocándole el corsé y atándoselo.-Va a ser muy feliz una vez se case.

Susan, que no contestó a las palabras de la criada, se encogió de hombros, cogiéndose al mástil del dosel de la cama mientras la criada terminaba de abrocharle el corsé y colocarle el vestido. Cuando estuvo vestida se calzó y la criada se dispuso a hacerla un precioso recogido a modo de peinado para lucir su bonito cabello.

Una hora después, salía de su habitación y se disponía a bajar a su cena de compromiso, pero antes de llegar a las escaleras que la llevarían a ella, se detuvo, indecisa. No sabía si quería encontrarse con el que iba a ser su marido el resto de su vida. Tomó aire, e intentando serenarse, bajó las escaleras con cuidado y despacio, demorando la llegada. Al terminar en el hall y encontrar la puerta del salón, donde se iba a celebrar la cena, cerrada, tuvo unos minutos más para respirar con tranquilidad antes de lanzarse a la piscina.

Necesitaría toda la fuerza de la que disponía para sobrevivir a aquella noche, lo sabía, y más sin el apoyo de nadie que supiera que no quería casarse con Jake Winston. Alargó la mano al pomo de la puerta y se dispuso a abrirla.

Pero fue otra la que en ese momento se abrió, la puerta principal, y se giró para encontrarse de lleno con Jake y un ramo de flores.

Sorprendida, se quedó allí quieta sin casi ni respirar mientras Jake la miraba, con la misma sorprensa. Ninguno dijo nada en algunos segundos, hasta que los dos comprendieron que no podrían estar en silencio eternamente. Fue él quien dio el primer paso.

-Has crecido mucho, Susan.

Susan asintió.

-Y tú… estás igual que siempre.

Jake sonrió, y Susan observó que seguía tapando su ojo malo con su pelo rubio. Dejó de mirarle a los ojos y reparó en el ramo de flores.

-¿Son… para mí?-Preguntó tímidamente.

Jake asintió, acercándose a ella y entregándole las flores.

-Sí, pensé que te gustarían y me ayudarían a romper el hielo.-Comentó, rozando las tibias manos de Susan.

La muchacha se sonrojó, oliendo las bonitas flores.

-Son preciosas.

-Como tú.

Y antes de que Susan pudiera decir nada más, las puertas del salón se abrieron y la música empezó a oírse, al igual que las voces del gentío de invitados que les esperaban.

-Susan, hija, os estábamos esperando.-Su padre se adelantó y con una seña la pequeña orquesta que ocupaba gran parte del salón cesó de sonar.-Queridos amigos y amigas,-al oír al padre de la futura novia hablar, todos enmudecieron y esperaron, con sonrisas de felicidad por el enlace en los rostros.-os presento a los futuro señores Winston.

Jake ofreció su brazo a Susan, la cual tuvo que aceptar sin poder evitarlo, y caminaron hacia dentro en medio de un aplauso masivo que se convirtió en una penitencia para ella, que apretando con fuerza las pobre flores, quiso gritarles a todos que no quería casarse con alguien a quien no amaba. Sin embargo, Jake parecía disfrutar con aquello, aunque no le gustase llamar la atención por su ojo, aquella era su noche.

Cuando el masivo aplauso terminó, Jake besó en la mejilla a la sorprendida Susan, arrebatando un “oh” de todos, que no podían evitar sentirse felices por ellos. Más que la prometida estaban. Jake paseó a Susan por entre los invitados, pues ella no discutió, sumida en su tristeza, sonriendo forzadamente a cada persona que venía a darle la enhorabuena por el compromiso. Más tarde, se sentaron en la cena, donde su padre había tirado la casa por la ventana para darle lo mejor a su hija, una hija que no quería nada de eso.

Jake se percató durante la cena lo que le ocurría a Susan, ya que no hablaba a no ser que le preguntaran directamente y apenas tocó sus platos. Simplemente sonría sin ganas, asintiendo y dándoles a todos las gracias. Y aquello le supo mal, porque no quería que ella se sintiera mal por su culpa.

-Oye Susan, ¿te encuentras bien?

Sabía que ella no soltaría prenda, y menos con tan poco contacto con él.

-Sí,-contestó ella.-solo un poco mareada, no te preocupes.

Jake supo que le estaba mintiendo, pero allí, entre tanta gente no podía hacer nada.

Al acabar la cena, Susan se levantó de la mesa y salió al jardín, donde esperaba poder estar sola sin nadie a quien sonreír sin ganas. Paseó por los jardines que la habían visto crecer hasta su marcha, donde había pasado momentos inolvidables. Sin darse cuenta había salido de la hacienda, adentrándose en la noche sola, sin nadie más. Por fin podía dar rienda suelta a un dolor que poco a poco se había instalado en su corazón y que la hacía sufrir.

No notó los pasos que la seguían, absorta en sus pensamientos, y cuando notó la mano en su hombro quiso gritar, pero otra se había instalado en su boca, y el miedo la recorrió, haciéndole más fácil a su secuestrador el llevársela. Las lágrimas recorrieron sus mejillas, y sin poder hacer nada, se dejó llevar hacia un callejón, tan cerca de su casa y a la vez tan distante.

El hombre que la había cogida la lanzó contra el suelo mientras se desabrochaba el cinturón con ansias, y el olor a whisky de su boca le dieron ganas de vomitar a Susan.

Pero aquel hombre no abusó de ella, aunque estuviera a punto, alguien saltó sobre él antes de que lo hiciera.

Susan gritó con todas sus fuerzas, hasta casi quedarse sin aire en los pulmones, observando la pelea que tenía Jake con su atacante. Con lágrimas en los ojos los vio forcejear, y temió por la vida de su prometido, pero éste se desenvolvía muy bien contra su atacante. Susan, sorprendida por lo que Jake estaba haciendo por ella, se quedó en un rincón, con el vestido sucio y rasgado, temiendo por Jake y deseando que todo aquello saliera bien, que no le ocurriese.

Pero cuando el intento de violador sacó una navaja y rasgó la mejilla de Jake, que en esos momentos estaba mirando para cerciorarse de que Susan estuviera bien, todo pasó a un segundo nivel. La sangre salió a borbotones de la cara de Jake, el cual había gemido de dolor y se había llevado una mano a su rostro, el cual pensaba era hermosos hasta ese momento, cayendo al suelo por el dolor. El atacante, ebrio y alegre ante su golpe crucial, se giró de nuevo hacia Susan, mirándola con unos ojos llenos de deseo que dieron asco a la chica.

Susan chilló de nuevo, y gracias a aquellos chillidos, Ted Brightman y su hijo Nathan pudieron llegar hacia allí y parar de nuevo a aquel hombre.

Susan se arrastró hacia Jake, que gemía de dolor sanguinolento en el suelo.

-Jake…-Le llamó.-Todo ha sido culpa mía…

Quiso apartar las manos, pero Jake, con su fuerza, lo impidió.

-Mi cara… mi hermosa cara…

Susan, llorando, le suplicó que le perdonara. Y cuando su padre llegó a ello, se abrazó con ansias a su pecho.

-¡Ha sido todo culpa mía!-Gritó, sollozando.- ¡No debería haberme alejado tanto de la fiesta y…!-Pero no puedo acabar, porque de nuevo el llanto fue más fuerte que ella.

Edgar ordenó que se llevaran a Jake de allí para curarle, mientras abrazaba a su hija.

-¿Y qué hacemos con este, señor?-Preguntó el barman, señalando al escuálido hombre que había intentado abusar de su hija.

-Matadlo.

Ted miró a su hijo, Nathan, sorprendido.

-Pero señor…

-Quitadlo de mi vista.-Y se marchó con su hija.

Morgan, acompañado de su esposa, Mariah, hermana del herido Winston, no pudo evitar sonreír. Todo había salido dispuesto al plan. Sin más, siguió a Edgar y Susan de nuevo a su casa.

Susan no durmió bien aquella noche. Nadie le decía cómo estaba Jake, y aquello la exasperaba y desesperaba, quitándole el suelo, sin dejar de repetirse que todo había sido culpa suya. Su padre la había obligado a irse a dormir, prometiéndole poder ver a Jake por la mañana, y le había hecho beber una tila para quitarle lo nervioso cuando a media noche se había presentado en su habitación. A la mañana siguiente, Susan supo que no era una simple tila.

Nada más abrir los ojos, pegó un brinco de la cama, y en camisón, salió de la habitación ignorando las palabras de las criadas de que debía descansar, desayunar y vestirse antes de adelantarse a ver a su padre. Pero ella quería verlo ahora, necesitaba saber cómo estaba Jake. No sabía si su herida había sido mortal, solo que había sangrado mucho, y aquello no era bueno.

Tocó a la puerta del despacho de su padre y cuando éste le dio permiso para entrar lo hizo sin dudarlo.

-Padre…-Susurró, sin fuerzas.

Edgar levantó la cabeza de unos papeles y suspiró.

-¿Qué haces en camisón, hija?-Preguntó, quitándose las gafas y mirándole directamente a los ojos.

-Padre… ¿cómo está Jake?

Edgar la ignoró, levantándose de su silla y acercándose a ella.

-Ve a cambiarte y come algo, estás muy pálida.

-Pero padre…-Susa se zafó del brazo de su padre.

-Susan, hazme caso.-Le exigió su padre, empezando a enfadarse.

-¡Padre, solo quiero saber cómo está mi prometido!-Gritó ella, perdiendo los estribos.

Edgar la miró, sorprendido y con un suspiro, le señaló la silla para que se sentase. Susan obedeció y se sentó, mirándole, Edgar se acuclilló frente a ella.

-Jake ha perdido mucha sangre…-Comenzó a explicar, asustando a Susan, que empalideció aún más.-pero está consciente. Ha sido una herida terrible que le dejará una fea cicatriz de por vida.-Silencio.-Yo… no quiero obligarte a casarte con él si no quieres, Susan.

Susan se sorprendió antes las palabras de su padre.

-¿Cómo?

-Ayer me di cuenta de que no puedo perderte así como así… sé que Jake te protegerá poniendo si vida en peligro si hace falta, pero no sé si podrá estar siempre ahí. Si no quieres casarte con él, romperé el compromiso.

Susan no supo qué decir. Ayer no se quería casar con Jake, pero hoy, que lo había pensado mejor y que había visto como Jake se había lanzado a protegerla no sabía si quería o no. Confusa, miró a su padre. Si él mismo había decidido que Jake era un buen partido para ella, debía creer en su buen juicio. Algo dentro de ella había cambiado después de lo que había pasado anoche… y quería creer que era bueno.

-No, padre… yo… me casaré con Jake.-Decidió, sin saber por qué realmente aceptaba casarse con el soltero Winston.

Edgar, sorprendido, la miró escuetamente.

-¿Estás segura, hija?

-Sí… Jake puede cuidarme muy bien, ya lo viste anoche.-Respondió ella.-Y ahora por favor… déjame verlo, quiero saber yo misma que está bien.

Jake bufó, enfadado, tumbado en la cama con medio rostro envuelto en blancas vendas. Su cuñado Morgan estaba allí con él mientras su hermana terminaba de vendarle el rostro.

-Esto no estaba en los planes.-Dijo, con enfado.-Mi cara no estaba en juego.

Morgan se encogió de hombros, mirándole a través de sus anteojos.

-Yo tampoco sabía que iba a ocurrir eso, querido Jake.-Respondió, sin apenas darle importancia, ignorando que la cara de su cuñado fuera un poema desagradable.

-No me jodas, Morgan, ¿quién me va a devolver mi cara ahora?-Se quejó Jake, apartando a su hermana de él.-Ahora esa mocosa no querrá casarse conmigo, joder.

-O sí, eso tú aún no lo sabes.

Y para todas respuestas, tocaron a la puerta.

-Señor Winston, su prometida ha venido a verle, ¿la dejo pasar?-La voz de la criada trajo buenas noticias después de todo, un atisbo de esperanza para sus planes.

Morgan sonrió a Jake, y cogió de la mano a su esposa.

-Ahora todo está en tus manos, Jake, no lo estropees.-Y salieron por la puerta.

Jake bufó, y ordenó a la criada que dejara entrar a su prometida.

Cuando Susan entró en la habitación, vestida con un traje blanco y negro y el cabello suelto, se apresuró a acercarse a la cama donde reposaba Jake.

-Oh, todo fue culpa mía…-Repitió, por enésima vez, tristemente y con lágrimas en la cara al comprobar el estado de Jake, con medio rostro vendado y pálido.-Perdóname, Jake.

Jake la miró, y lejos de sentirse enfadado como cuando Morgan había hablado con él, se sintió en paz, como si no necesitara nada más en la habitación para encontrar la serenidad.

-No te preocupes.-Dijo, con la voz rasposa.-Al menos te protegí.

Susan, contenta tras su falsa modestia, se abrazó a él.

-Lo siento, lo siento muchísimo. Hoy mi padre me ha dicho que si quería romper el compromiso, era libre de hacerlo… pero le he dicho que no.

Jake se sorprendió, aquello no entraba en sus planes.

-¿Cómo?-Preguntó, separándose de Susan.

Susan le miró a su único ojo visible y se sonrojó.

-Me quiero casar contigo, Jake… si tú aún quieres.

Jake no contestó en seguida, se quedó en silencio unos minutos eternos para ella.

-¿Te da igual casarte con alguien que tendrá el rostro deforme toda su vida?

Susan asintió.

-Tu rostro cada día me recordará que me salvaste la vida, y por ello te la debo.

Jake se sorprendió de nuevo, el plan en su defecto, estaba saliendo bien.

-Susan…-E inclinó su cabeza para besar a la chica, que no se separó y recibió aquel primer beso como si fuera agua para su sed, teniendo cuidado de no dañar la herida de Jake.

Cuando se separaron, Susan le miró.

-Gracias por salvarme la vida, Jake.

Jake quiso sonreír, pero el dolor era tan insoportable que no pudo hacerlo. Así que volvió a unir su trozo de labio sano con los de Susan, que parecía no detestarle ni darle asco y aquello hizo que su miembro se pusiera duro. Obligó a Susan a tumbarse junto a él con el beso, acarició su cabello suelto y bajó hacia su cuello y clavícula. Tenía que hacerla suya, y en ese momento. Pero convaleciente como estaba y con una chica que apenas era una mujercita, lo tenía difícil. Así que la apartó de él con cuidado.

Susan, que no se había percatado de nada, sonrió.

-Voy a cuidar de ti, Jake, hasta que estés bien y podamos empezar a preparar la boda.

Jake asintió.

-¿Me esperarás?

-Te esperaré, vendré todos los días a verte.

-Acabarás enamorándote de mí, ¿lo sabes?-Bromeó él.

Susan se sonrojó.

-Bueno… de eso se trata.

-Pues cuando me quieras, házmelo saber.

Susan sonrió.

-Serás el primero en saberlo.


La idea vino poco a poco cuando iba escribiendo, improvisando e inventándome la historia porque si no no sabía qué hacer xD. A ella le ha gustado, así que puedo ser feliz y escribir la segunda parte con tranquilidad. Sé que esto nunca pasará, que Susan tiene que cumplir su vengaza y si algún día se enamora no será de Jake, al igual que él no se enamoraría de ella, pero al ser la pareja favorita de Marta voilá!

Os pongo el link por si alguien la lee y quiere saber más de ellos su blog: http://muereellayelsecasaconelcaballo.blogspot.com/ y el link de la página donde está la historia: http://www.fictionpress.com/s/2866818/1/.

10.21.2011

Vida social.

Desde que estoy con Rafa, he notado que ha bajado de una manera alarmante, pero lejos de darme miedo o entristecerme, sigo igual de feliz. Quizá sí que eche de menos salir más y quedarme menos en casa, pero no llega a importarme tanto como para hacer un drama o echarme a llorar. Por eso, creo que he madurado y he entendido una frase que escuché en alguna canción, creo que de Porta, que dice así "unos amigos vienen y otros se van", son cosas de la vida. Así que este año que voy a pasar mucho tiempo en casa, tendré como prioridad intentar buscar trabajo a ver si así consigo conocer gente y si no, aún me quedan Rafa, Marta, Xisco, Adrián y cía, que cuando tienen un rato hacen que sonría y me olvide de los malos momentos.

No soy de esas personas que necesita a sus amigos para salir, fácilmente cojo el mp3 y me voy a recorrer las calles para pasar el rayo, me he acostumbrado a hacerlo y me gusta, en esos momentos puedo pensar y no rallarme por no tener 200 o 300 amigos en facebook o en msn.

Me sorprende a mí misma llevarlo tan bien comparado con el año pasado, que dentro de lo que cabe, sí que lo pasé mal, y eso que iba a clase. Este año, o al menos estos dos meses que he pasado desde que Rafa se fue y todos empezaron las clases, teniendo intenert y lectura, me lo estoy pasando genial... algo increíble.

Así que con la cabeza bien alta puedo decir que no necesito tener gente a mi alrededor las 24 horas del día para pasármelo bien y ser feliz, aunque no digo que no ayude.

Seré como Poh, que aún sabiendo que su padre ganso no era el biológico fue el panda más feliz del mundo ^^ y yo también tengo a mis Cinco Furiosos que me animan a seguir adelante. Por cierto, me he hecho fan de Mantis y Grulla, son con los que más me reí xD

Y después de haber desahogado con mis movidas, de haber pasado dos días con Xisco y haber visto películas, os deseo un buen fin de semana.

10.18.2011

Películas de miedo.


No sé si es porque estamos en Octubre o porque se acerca Halloween pero tengo una ganas de locas de ver películas de terror. De momento ya llevo unas cuantas y no paro de seguir pidiendo más... es raro, incluso hoy he quedado con Xisco para ver otra vez Paranormal Activity, que él aún no ha visto para poder ir a ver la 3 al cine. Se la recomendé a Rafa y la vio con su amigo Dani... su amigo acabó acojonado y él un poco igual xD
El pobre me ha dicho que no va a volver a ver una película de miedo... pero no sabe que eso es mentira, que en cuanto llegue a Alicante le voy a poner La Maldición 2 para que vea a su amigo Toshio (le causé un trauma con la primera xD).
Qué? Él no para de ponerme películas de guerra con las que acabo llorando, pues toma vendetta, un plato que se sirve frío xD.
Así que por fin voy a desfrutar de compañía, palomitas y una peli, que aunque ya he visto no me desagrada volver a ver... además, Micah está muy bueno, por qué no decirlo.
Y a ver si logran hacer una película que me quite el sueño, como en su día hizo It, la causante de mi trauma con los payasos. Ni aún ahora con 20 años puede ver ni acercarme a uno... pero pienso verme la película para quitarme ese miedo... o morir en el intento xD. También quiero leerme el libro... que me han dicho que tiene tela.
Por lo demás, mi vida sigue igual, al menos ahora tengo a Xisco para salir estos dos días, y he quedado para pasar Halloween con Lore y hacer más amena la espera hasta el 4 de Noviembre, que es cuando me voy a pasar unos días a Alicante.

10.16.2011

Injusticias

Hoy viendo este vídeo http://www.youtube.com/watch?v=9BMwcO6_hyA&ob=av2e he sacado una un par de cosas en claro que han acabado por cabrearme.
Bon Jovi está genial, y esta es mi canción favorita... y el vídeo sería perfecto si no fuera por el final, que creo, no le pega y es machista.
La historia muy bonita, chico conoce a chica y se enamoran, pasan una relación muy bonita y sustanciosa hasta que el chico va y se la pega con la compañera de piso. Bien, si se sentía atraído por ella no seré yo quien le juzgue, no, todavía no.
La chica, destrozada sale de la casa corriendo y llega, cosa del destino, a los brazos de un bohemio pintor que le hace un retrato... y como todo bohemio pintor se la beneficia porque ella no dice que no, está destrozada y cuernuda. A la mañana siguiente la chica, arrepentida y queriendo a su novio, llama a éste y él acude como príncipe al rescate. Pero cuando ve el retrato llega a la conclusión de que su novia le ha devuelto los cuernos... y qué hace? Pues destrozarle la casa al bohemio pintor que no había hecho nada, solo ser el juguete de la cuernuda.
Y yo me pregunto... Tú, rubio, puedes ponerle los cuernos a la chica pero cuando ella te los devuelve lías la de Dios y le destrozas la casa al pobre bohemio pintor, no?
Y me ha cabreado, porque no lo veo justo... Cuando te los ponen a ti está mal, muy mal, pero cuando los pones tú es la cosa más genial del mundo. Si eso no es hipocresía, que baje alguien y me lo diga.
Odio a la gente que hace cosas así... de verdad, es algo que me revienta y no puedo soportar.

10.14.2011

Médicos

Hoy he ido a sacarme sangre por el tema de las hormonas y tal, para ver como las tengo. Bien, iba motivada... mi fobia por las agujas no iba a poder conmigo así que al levantarse me he mirado en el espejo y he puesto mi mejor cara de heroína y he ido a enfrentarme con mi destino. Pero me había bajado la regla, como yo ya sabía que tenía que pasar, así que he ido un poco acojonada.
Al llegar, lo primero que he hecho ha sido serenarme y empezar a desvariar al ver que el tío de seguridad llevaba un pájaro rojo en el uniforme... y ya he empezado a imaginarme que era el Águila Roja, que venía a vigilar por si nos sacaban demasiada sangre y querían luego vender nuestros órganos. Nos han llamado a mi padre y a mí y nada.
Primero no me encontraban la vena en un brazo y me han cogido el otro.
-Ahora vas a notar un pinchacito, si te duele me lo dices.-Y yo, sin mirar y nerviosa perdida he asentido y notado el pinchazo.- ¿Te ha dolido?
-Un poco.
Pues nada, no sé qué me ha pasado que estaba pensando en lo que haría esa tarde y de pronto nada... he abierto los ojos y estaban el de seguridad y la enfermera cogiéndome para llevarme a una camilla. Un flipe, porque no me acuerdo de haberme mareado. La enfermera me ha dicho que no ha visto lo blanca que estaba hasta que ya casi me había caído, gajes de ser medio guiri.
He estado unos minutos reponiendome en la camilla y después he salido, mareada.
Antes de llegar a casa hemos pasado por un semáforo, mi padre me ha hecho comerme un bollito de chocolate y he empezado a comérmelo, me he apoyado en una farola y cuando he abierto los ojos estaba en el suelo y oía a mi padre llamarme. Un show, la verdad xD.
Cuando hemos llegado a casa me he tumbado y nada, ahora estoy de putísima... pero pobrecito mi padre, que encima de que él también tenía que sacarse sangre se las he hecho pasar canutas...
Aún estoy algo debilucha, por la regla más bien, y me voy a pasar toda la tarde tumbada viendo series, qué otra cosa puedo hacer?

En fin, todo el mundo se ha reído de mí cuando se lo he contado, mi novio y mi prima entre ellos, incluso Rafa me ha reñido diciéndome por qué siempre tengo que liarla cuando voy a estos sitios xD. No lo he hecho aposta, claro está... pero bueno, yo lo intenté... entre el miedo a las agujas por culpa de cuando tuve la púrpura y mis defensas bajas, mal asunto. Y no, el actimel no me ayuda... eso es un cuento de viejas ¬¬

¡Equipo Actimel!

10.11.2011

Películas


Últimamente me aburro muchísimo por las tardes aunque tenga ordenador y play... no sé, llego a cansarme de estar sentada sin hacer nada frente a la pantalla, releyendo CC o intentando escribir sin que salga nada productivo y desde ayer que he decidido ver una película cada día.
La película de ayer fue "La ventana secreta" (aún estoy con lo de ver todas las películas de Johnny Depp que no he visto... aunque tiene más comedias-románticas de las que yo misma esperaba) y sabía más o menos cómo iba a acabar desde que salió el plagiador. Pero bueno, la película está muy bien, Stephen King siempre hace que pensemos y esas cosas, además, ver a Johnny Depp en bata y pordiosero no sé por qué me da morbo xD.




Me he enganchado a Águila Roja, ya voy por la tercera temporada... y aunque se pasen la historia por el forro está muy bien, la recomiendo xD.

Hoy he visto Dogma, si esa donde Ben Affleck y Matt Damon son dos ángeles castigados a pasar el resto de la eternidad en la tierra y bla, bla, bla... lo mejor ha sido ver a Alan Rickman(Snape *O*) haciendo de ángel voz de Diosa(La Dios xD). Me he reído, aunque lo mejor ha sido Bob el Silencioso con sus gestos.

Y nada, mañana es fiesta, y viene gente a comer a mi casa... gorrones ¬¬ no entiendo por qué siempre en mi casa, ni que fuera grande ¬¬.

Pues ale, me voy a buscar algunas película que me entretenga mientras le doy de comer a mi petunia, que no sé que le pasa que hoy no quiere comer.

10.10.2011

Kingdom Hearts

Ya me he pasado de nuevo el segundo juego, y aunque ahora solo me faltará jugar al que sacan nuevo, echo de menos al imposible de Sora T^T. Puede que sea un tontería, porque yo siempre he sido de Riku, nunca me creí eso de que había caído presa de la oscuridad de su corazón... vamos, no me jodas, si por el algo es un Elegido de la Llave-Espada, pero se echa de menos, incluso a Donald y Goofy, aunque Donald no sirva de mucho y Goofy se coma las pociones como si fueran aire ¬¬.
No sé, pienso que este juego ha sido parte de una adolescencia que ya queda muy lejos, tardes enteras (incluso días) jugando codo con codo con mi prima, matando sincorazones y subiendo de nivel para hacernos más amenos los jefes finales. El primero nos emocionó tanto que contamos los días para la salida del segundo, que gracias a mi prima mayor, pudimos tener un día antes porque se cameló al friky de los juegos de Carrefour xD. Nada más escuchar la concioncilla de entrada nos emocionamos y empezamos la que fue la primera partida de KH2.
Ahora he terminado la tercera, y creo que voy a volver a jugar al primero. He jugado a todos, al de la Game Boy en el ordenador, al de la DS (eso de ser de los malos fue genial, sobretodo en el modo misión pudiendo llevar a Axel y Zexion *O*), y al de la psp... aunque el de la psp no lo terminé, Terra, Aqua y Ventus molan mucho juntos, pero por separado les falta ese je ne se pa que tenían Donald y Goofy (aunque aquí nadie se metía pociones como un yonki desesperado, eh Goofy? ¬¬).
Ahora he visto el trailer del nuevo juego, Sora y Riku se preparan para convertirse en Maestros de la LLave-Espada, como un día lo hicieron Terra, Aqua y Ventus... y Riku se ha cortado el pelo T^T, le queda bien, sí... pero esperemos que no sea como Sansón y pierda la fuerza.
Me encanta la combinación de Disney y Square Enix, porque ir a las Tierras del Reino, al mundo de Tron o a Agrabah, son cosas que siempre has querido hacer de pequeño, y ver a Cloud, Zack, Auron, Leon y Sephirot ayudándote a conseguir llegar al final (bueno, Sephirot quiere quitarte la Llave-Espada porque es así de guay ¬¬ y tiene más vida que Matusalén, con sus ataques te quita media barra y te acuerdas más de una vez de su madre la extraterrestre) es increíble. No sé como puntuarán este juego, pero yo le pongo un 9 y no pongo un 10 porque no todos tenemos la misma opinión sobre los juegos xD.

En fin, el de la DS, Kingdom Hearts 358/ 2 días entiendes cosas, al igual que el Chain of Memories, y así acaba mi parrafada sobre Kingdom Hearts, triste por no tener la puñetera 3DS para jugar al nuevo... con suerte lo sacan para otra plataforma o lo piratean para el ordenador como hicieron en Chain of Memories. Os dejo el trailer, o una especie de trailer, para que veáis a los chicso: